Sociedad

Ceuta enfrenta una emergencia tras una noche de colapso

Ceuta ha amanecido este viernes sin la rutina habitual que caracteriza a cualquier ciudad. La madrugada no ha traído consigo la calma, sino que ha prolongado la sensación de crisis. Al salir el sol, las escenas reflejan una realidad inquietante: personas sin rumbo, familias buscando un lugar donde descansar, y un despliegue militar constante en las calles.

El espigón del Tarajal se ha convertido en un punto crítico, con un flujo incesante de personas que cruzan la frontera, muchos de ellos gritando ‘¡Viva España!’. Al otro lado, en Castillejos, la tensión persiste, con un incendio visible y miles de personas esperando una oportunidad para cruzar.

La Guardia Civil, apoyada por unidades terrestres y marítimas, mantiene una vigilancia intensa. Esta vez, el objetivo no solo es evitar las entradas, sino también contener a las multitudes para que no invadan la carretera nacional. Se ha establecido una barrera de vehículos militares para bloquear el paso, desviando a los que logran acceder hacia las naves del Tarajal.

La ciudad ha cambiado: las playas son ahora salas de espera y los parques, dormitorios improvisados. Muchos buscan refugio en soportales, mientras otros pasan la noche en el suelo. La situación es crítica, con personas rebuscando entre basuras por comida y menores que vagan solos en busca de sus familias.

La ilusión inicial de cruzar se ha transformado en confusión y desasosiego, con un creciente número de personas que solicitan regresar a Marruecos. La falta de información y la separación de sus seres queridos han dejado a muchos desorientados, mientras los recursos de acogida en la ciudad operan al límite.

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