El mes de julio ha comenzado en Cádiz con temperaturas que alcanzan los 34 grados, lo que junto a la sensación térmica, ha convertido salir a la calle en un desafío para los valientes. Mientras gran parte del país enfrenta olas de calor con temperaturas cercanas a los 40 grados, Cádiz, aunque con sus 34 grados, sigue disfrutando de lo que se considera su ‘clima ideal’.
Aunque no se ha alcanzado el récord histórico de 43 grados del 19 de agosto de 1982, actualmente se está por encima de la media de 31,4 grados registrada en agosto de 2010. En este contexto, las ciudades están planteando la creación de ‘refugios climáticos’, espacios accesibles como escuelas y pabellones, que ofrezcan atención gratuita a los ciudadanos durante episodios de calor extremo.
A pesar de que solo 19 de las 52 capitales de España cuentan con estos servicios, Cádiz no está entre ellas. La lucha contra el calor en la ciudad se centra en la transformación urbana, dejando atrás la tendencia de las plazas ‘duras’ con predominancia de cemento y escaso arbolado.
Históricamente, Cádiz ha tenido dificultades para alcanzar la media de metros cuadrados de zonas verdes por habitante. El Plan de Ordenación Urbana de 2012 reconoció este déficit, sugiriendo que la playa gaditana podría compensar la falta de parques. Sin embargo, en los últimos años ha aumentado el número de zonas verdes, que antes se limitaban al parque Genovés y la Alameda.
Se cumplen ahora cincuenta años desde el derribo de la plaza de toros en Puerta Tierra, cuyo parque prometido no se construyó. Durante la etapa democrática se han creado parques como los de Celestino Mutis, Cinco Continentes y Varela, aunque algunas zonas verdes en Segunda Aguada y Cortadura necesitan un arbolado más robusto para ser consideradas refugios climáticos.
El gobierno de Bruno García ha anunciado proyectos para aumentar la vegetación en el parque del cementerio y los jardines junto a la estación de tren. En el casco antiguo, las plazas con abundante arbolado brindan una alternativa a los tradicionales parques, ofreciendo sombra y frescor a residentes y visitantes. Guías turísticos destacan la sorpresa de los turistas al encontrarse con espacios como la plaza de Mina y Candelaria, que ofrecen un contraste notable con otras plazas menos arboladas.