Cada vez que un vecino elige comprar en una gran superficie o en una plataforma de comercio electrónico, cierra una pequeña tienda que lleva décadas en el barrio. No es una exageración. Es aritmética.
El comercio local necesita apoyo real: políticas de parking, reducción de cargas fiscales, plataformas digitales compartidas. La buena voluntad de los consumidores conscientes es necesaria, pero no suficiente.
Las administraciones tienen la obligación de crear condiciones en las que los pequeños comerciantes puedan competir. No en igualdad total —eso es imposible— pero sí con dignidad.
— Marcos Durán, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro