La patronal hotelera defiende con firmeza la expansión de terrazas y mesas en la ciudad de Cádiz, con un estimado de 3.000 mesas, según datos de este diario, ya que el Ayuntamiento no proporciona información al respecto.
Antonio de María, presidente de Horeca, sostiene que estas terrazas son necesarias y constituyen un equipamiento urbano más. Recuerda que el auge de las terrazas comenzó con la prohibición de fumar en interiores y se intensificó durante la pandemia, cuando los clientes buscaban espacios al aire libre. Este fenómeno también coincidió con un aumento en el turismo en la ciudad.
De María señala que se elaboró una ordenanza para regular el funcionamiento de estas terrazas, la cual ha sido modificada a lo largo del tiempo y que los empresarios cumplen. Asegura que el mapa de terrazas autorizadas por el Ayuntamiento está bien equilibrado en relación con el espacio urbano y para los peatones.
Asimismo, menciona que hay zonas donde las terrazas aportan vida y beneficios al comercio local, citando calles como Plocia y plazas como la de la Catedral, donde su cierre generaría un ambiente inhóspito.
El presidente de Horeca también hace referencia a la calle de La Palma, en el barrio de La Viña, que en el pasado generó controversia por la cantidad de mesas, y menciona que los vecinos de la zona ya se han adaptado a estos servicios. Durante la gestión del concejal Martín Vila, se abrieron expedientes a algunos bares por incumplir las ordenanzas, lo que generó tensiones con sus socios de gobierno.
De María afirma que en Cádiz se logra un equilibrio entre empresarios, paseantes y residentes, quienes tienen derecho al descanso, aunque las denuncias por molestias son mínimas. En enero, el Ayuntamiento emitió un bando sobre la ocupación de la vía pública, recordando a los hosteleros que el uso público de la calle debe prevalecer sobre las terrazas.
El bando estipula que las terrazas deben ocupar únicamente el espacio autorizado por el Área de Urbanismo y que el plano de ubicación debe estar visible. También se especifica que las sombrillas deben ser de colores neutros y prohíbe la instalación de elementos auxiliares en espacios adyacentes, lo que tampoco se está cumpliendo completamente.