Sociedad

La contaminación en Atlanterra genera descontento entre vecinos

La recomendación de las autoridades sanitarias a finales de julio de desaconsejar el baño en la playa de Atlanterra debido a niveles de contaminación superiores a los permitidos ha desencadenado un malestar creciente entre los residentes y propietarios de la urbanización, quienes afirman que este problema lleva años sin ser atendido.

Para muchos visitantes, este incidente ha sido un hecho aislado, pero para quienes residen o pasan largas temporadas en la zona, representa la confirmación de un problema estructural que consideran ha sido ignorado por las administraciones.

Este descontento ha dado lugar a una petición ciudadana que ya cuenta con más de 1.600 firmas, en la que los afectados solicitan a la Junta de Andalucía, al Ayuntamiento de Tarifa y a otras administraciones competentes una intervención urgente para abordar lo que ellos consideran un “deterioro insostenible”.

Los firmantes advierten que los vertidos de aguas residuales al mar no solo suponen un riesgo para la salud pública, sino que también dañan la imagen de uno de los principales destinos turísticos de la costa gaditana. A su juicio, esta situación evidencia las limitaciones de infraestructuras que no han evolucionado al ritmo del crecimiento urbanístico de Atlanterra en las últimas décadas.

La urbanización presenta una notable estacionalidad, albergando apenas 300 residentes en invierno y superando las 10.000 personas en verano entre propietarios y visitantes, lo que incrementa la demanda de servicios públicos. Sin embargo, los residentes denuncian que las dotaciones se han mantenido prácticamente igual desde que la población era menor.

Entre sus principales demandas se encuentra un refuerzo de la presencia policial durante la temporada alta y la mejora del mantenimiento de las zonas verdes, donde la acumulación de vegetación seca aumenta el riesgo de incendios en un periodo de altas temperaturas.

El estado de las infraestructuras también es motivo de preocupación. Los residentes describen calles con pavimentos deteriorados, aceras en mal estado, señalización insuficiente y un alumbrado público con numerosas farolas averiadas. Consideran que esta imagen es inaceptable para un destino turístico de referencia.

Asimismo, el deterioro del paseo marítimo es otro de los puntos críticos, ya que los vecinos exigen reparaciones, mejoras en la iluminación y más papeleras. La limpieza viaria también es objeto de críticas, siendo el servicio actual considerado insuficiente al limitarse en ocasiones a la simple recogida de residuos, sin realizar labores de baldeo y desinfección en las áreas de contenedores.

Por otro lado, lamentan que el desarrollo urbanístico siga avanzando con la concesión de nuevas licencias de obra sin que esto vaya acompañado de una ampliación de las infraestructuras básicas, especialmente en lo que respecta a saneamiento y otros servicios esenciales.

Los vecinos insisten en que cumplen con sus obligaciones fiscales y consideran legítimo exigir unos servicios públicos que estén a la altura de la población que soporta Atlanterra durante gran parte del año. Más allá de sus reivindicaciones específicas, hacen un llamado a las administraciones para abrir un diálogo que garantice la seguridad, salubridad y calidad de vida tanto para residentes como para visitantes, además de preservar la imagen de la urbanización.

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