José Antonio Gomila, concejal y portavoz municipal de Vox, ha exigido al alcalde documentación y explicaciones sobre varios asuntos que considera dudosos. Esta fiscalización es parte de su papel político, pero surgen cuestionamientos cuando esa misma búsqueda de transparencia parece detenerse en su propia vivienda.
Documentos consultados indican que un inmueble de su propiedad en El Puerto de Santa María tiene una situación urbanística aún pendiente de regularización. Esto está relacionado con el desarrollo del sector y el planeamiento necesario para su correcta administración. Además, se mencionan temas vinculados a licencias y obligaciones económicas asociadas a la junta de compensación.
En la ciudad hay numerosas viviendas atrapadas en sectores sin desarrollar, con planeamientos incompletos y trámites interminables. Sus propietarios, muchas veces familias, esperan soluciones administrativas. Sin embargo, Gomila no es solo un vecino más, sino un representante público que ha hecho de la legalidad y la transparencia su bandera política.
Aunque puede enfrentar problemas urbanísticos como cualquier ciudadano, no puede esperar la indulgencia que se reserva a un particular anónimo mientras actúa como un crítico exigente de los asuntos públicos. Un concejal que demanda papeles, legalidad y ejemplaridad debe mantener esa misma postura incluso en su vida personal.
Por ello, se le pide que aclare qué autorizaciones respaldan su inmueble, los trámites pendientes, el planeamiento necesario para su regularización y su situación ante la junta de compensación, incluyendo cualquier obligación económica. Estas son preguntas similares a las que él formula al Gobierno municipal cada semana.
A pesar de su intención de acudir al Consejo de Transparencia para obtener información sobre los movimientos del alcalde, resulta sorprendente que no haya explicado su propia situación habitacional.
En otro ámbito, la polémica taurina también refleja esta hipocresía política, aunque en menor medida. Vox ha solicitado conocer cómo se distribuyen las invitaciones institucionales para eventos taurinos, pero al mismo tiempo, se han solicitado entradas gratuitas en privado desde su entorno político.
La cuestión fundamental radica en la doble vara de medir: exigir transparencia para el alcalde y el Gobierno, mientras se guarda silencio cuando las preguntas se dirigen hacia él mismo. La legalidad no debe ser una responsabilidad ajena ni la transparencia un espectáculo para el adversario. Quien se presenta como guardián de estos principios debe dar ejemplo, especialmente en su papel público.
Si Gomila desea mantener su autoridad para exigir transparencia, debe comenzar por mostrar sus propios documentos y explicar su situación. Mientras no lo haga, cada lección que imparta al alcalde llevará consigo la incógnita que intenta eludir sobre su vivienda.
En El Puerto, la imagen de Vox parece estar cambiando, y Gomila se asemeja más a figuras pasadas que a las actuales.